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Qué ver en Estrasburgo: la joya de Alsacia entre Francia y Alemania

Diego De La Croix Diego De La Croix Publicado el · Actualizado el 20 min de lectura

Estrasburgo (Strasbourg en francés) es una ciudad única en Europa. Capital de Alsacia y sede del Parlamento Europeo, se encuentra en la frontera franco-alemana y lleva en su ADN la mezcla de las dos culturas: las casas con entramado de madera (colombages) conviven con la elegancia francesa, la gastronomía fusiona la cerveza y la choucroute con el foie gras y los vinos blancos, y en las calles se escucha tanto francés como alsaciano, un dialecto germánico. Con su catedral gótica, su barrio de la Petite France patrimonio de la UNESCO y el mercado de Navidad más antiguo de Francia, Estrasburgo es una visita imprescindible en cualquier viaje por el este de Francia.

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Qué ver en Estrasburgo: los imprescindibles

Estrasburgo concentra un patrimonio excepcional en un centro histórico compacto y peatonal. La Grande Île (la gran isla), formada por los dos brazos del río Ill, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, y en 2017 la distinción se extendió a la Neustadt, el barrio imperial alemán construido tras la anexión de 1871. Pasear por Estrasburgo es como recorrer un libro de historia de la arquitectura europea.

Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg

La Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg es la obra maestra indiscutible de la ciudad y uno de los edificios góticos más impresionantes del mundo. Con sus 142 metros de altura, fue el edificio más alto del mundo durante más de dos siglos (1647-1874), hasta que se completó la aguja de la iglesia de San Nicolás de Hamburgo. Hoy sigue siendo la catedral más alta de Francia y la sexta iglesia más alta del mundo.

La catedral fue construida entre 1015 y 1439, principalmente en gres de los Vosgos, una piedra arenisca rosada que le da su color característico y que cambia de tonalidad según la hora del día y la luz. La fachada occidental es un auténtico encaje de piedra, con centenares de esculturas, gabletes, pináculos y un rosetón de 13,6 metros de diámetro. Victor Hugo la describió como «un prodigio de lo gigantesco y lo delicado».

En el interior, no te pierdas el reloj astronómico (horloge astronomique), una maravilla mecánica del Renacimiento (1574) que marca las horas, los días, los meses, los eclipses y las fiestas religiosas. Cada día a las 12:30, un espectáculo de autómatas con los doce apóstoles y un gallo que canta tres veces atrae a centenares de visitantes. Se puede subir a la plataforma de la torre (332 escalones) para disfrutar de una panorámica excepcional de Estrasburgo, Alsacia, la Selva Negra alemana y, en los días más despejados, los Alpes.

Consejo: El espectáculo del reloj astronómico a las 12:30 requiere un billete especial que se vende en la taquilla de la catedral (desde las 11:30). Llega pronto porque las plazas son limitadas. La subida a la torre se hace por separado y cuesta unos 8 euros.

La Petite France

La Petite France es el barrio más pintoresco y romántico de Estrasburgo. Situado en el extremo occidental de la Grande Île, este antiguo barrio de pescadores, molineros y curtidores se extiende a lo largo de los canales del río Ill, con casas de entramado de madera (maisons à colombages) de los siglos XVI y XVII que se reflejan en el agua.

Las casas, con sus fachadas de colores pastel, sus tejados inclinados con lucarnas (lucarnes) y sus balcones de madera cubiertos de flores de geranio, crean un paisaje de postal que parece sacado de un cuento. El nombre «Petite France» no tiene un origen romántico: deriva del hospital para enfermos de sífilis («mal français») que existió aquí en el siglo XVI.

Los puntos más fotografiados de la Petite France son la Maison des Tanneurs (casa de los curtidores, hoy restaurante), las écluses (esclusas) del barrage Vauban y el cruce de los cuatro canales. Todo el barrio es peatonal y se puede recorrer tranquilamente en una hora, aunque lo ideal es dedicarle más tiempo para sentarse en una terraza, tomar un café y disfrutar del ambiente.

Maison Kammerzell

La Maison Kammerzell es el edificio civil más famoso y fotografiado de Estrasburgo. Situada en la Place de la Cathédrale, esta casa de entramado de madera fue construida en 1427 (planta baja de piedra) y ampliada en 1589 (pisos superiores de madera). Su fachada está decorada con 75 ventanas con carpintería esculpida que representan escenas bíblicas, signos del zodiaco, virtudes y vicios, guerreros y músicos.

Hoy alberga un restaurante de cocina alsaciana (choucroute, baeckeoffe, foie gras) en un interior histórico con pinturas murales del siglo XIX. Es un lugar caro pero con una atmósfera única, especialmente en la época de Navidad cuando la plaza de la catedral se transforma en mercado navideño.

Place Kléber

La Place Kléber es la plaza más grande de Estrasburgo y el corazón comercial de la ciudad. Nombrada en honor al general Jean-Baptiste Kléber, nacido en Estrasburgo y asesinado en Egipto en 1800, la plaza está dominada por su estatua y rodeada de edificios clásicos. El Aubette, en el flanco norte, es un edificio neoclásico del siglo XVIII que albergó un cine decorado por los artistas Theo van Doesburg, Hans Arp y Sophie Taeuber-Arp en estilo De Stijl, restaurado y visitable hoy.

En diciembre, la Place Kléber acoge el árbol de Navidad más grande de Estrasburgo (unos 30 metros de alto) y un mercado navideño que atrae a millones de visitantes.

Barrage Vauban

El Barrage Vauban (o Grande Écluse) es una presa-puente fortificada construida en 1690 por el ingeniero militar Sébastien Le Prestre de Vauban. Su función era defender la ciudad inundando los terrenos al sur en caso de asedio: bastaba con cerrar las esclusas para que el río Ill desbordara y formara un foso infranqueable. El edificio alberga una colección de gárgolas y esculturas medievales procedentes de la catedral. Desde la terraza panorámica del tejado se obtiene una de las mejores vistas de Estrasburgo, con la Petite France en primer plano, los Ponts Couverts a un lado y la catedral al fondo.

Ponts Couverts

Los Ponts Couverts (puentes cubiertos) son tres puentes flanqueados por cuatro torres medievales del siglo XIII que formaban parte de las fortificaciones de la ciudad. A pesar de su nombre, los puentes perdieron su cubierta de madera en el siglo XVIII y hoy son puentes descubiertos. Las torres, con sus tejados de teja roja, se reflejan en los canales del Ill y forman uno de los conjuntos más fotogénicos de la ciudad.

Parlamento Europeo y barrio europeo

Estrasburgo es la capital parlamentaria de Europa. El Parlamento Europeo, con su espectacular edificio de vidrio y metal inaugurado en 1999, acoge las sesiones plenarias de los eurodiputados doce veces al año. Junto a él se encuentran el Consejo de Europa (fundado en 1949, la institución europea más antigua) y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El barrio europeo se sitúa al noreste del centro, en el Parc de l’Orangerie. Se puede visitar el hemiciclo del Parlamento Europeo de forma gratuita (con reserva previa en la web oficial) cuando no hay sesión plenaria. El centro de visitantes, el Parlamentarium Simone Veil, ofrece una experiencia interactiva sobre el funcionamiento de la democracia europea.

Parc de l’Orangerie

El Parc de l’Orangerie es el parque más antiguo y grande de Estrasburgo (26 hectáreas). Diseñado en 1740 y ampliado por Napoleón, alberga un lago con barcas, un zoo con cigüeñas (el símbolo de Alsacia), jardines a la francesa y un pabellón neoclásico llamado le pavillon Joséphine. Es el lugar favorito de los estrasburgueses para pasear, correr y hacer picnic. En primavera, los cerezos en flor junto al lago crean un espectáculo visual.

Musée Alsacien

El Musée Alsacien está instalado en tres casas de entramado de madera del siglo XVI y XVII conectadas por pasarelas y patios interiores. El museo recrea la vida cotidiana en Alsacia desde el siglo XVIII hasta principios del XX: cocinas con grandes estufas de cerámica (Kachelofe), dormitorios con camas empotradas, talleres de artesanos, trajes regionales y juguetes. Es una inmersión fascinante en la cultura alsaciana y una visita ideal para familias.

Si hay algo por lo que Estrasburgo es famosa en toda Europa, es por su mercado de Navidad (Christkindelsmärik, en alsaciano). Creado en 1570, es el mercado de Navidad más antiguo de Francia y uno de los más antiguos de Europa. Cada año, desde finales de noviembre hasta finales de diciembre, Estrasburgo se transforma en la «Capitale de Noël» (Capital de la Navidad) y atrae a más de 2 millones de visitantes.

El mercado no se limita a una sola plaza: se despliega en 12 emplazamientos repartidos por toda la ciudad, con más de 300 chalets (casetas de madera) que venden artesanía, decoraciones navideñas, juguetes de madera, textiles alsacianos y, sobre todo, las delicias gastronómicas de la región: bredele (galletas alsacianas de Navidad en decenas de variedades), vin chaud (vino caliente con especias), pain d’épices (pan de especias), mannele (panecillo en forma de muñeco) y flammekueche (tarta flameada).

Los mercados más emblemáticos son el de la Place Broglie (el Christkindelsmärik original), el de la Place de la Cathédrale (con la catedral iluminada como telón de fondo), el de la Place Kléber (con el gran árbol de Navidad) y el de la Petite France (el más íntimo y romántico). Toda la ciudad se viste de luces, guirnaldas y decoraciones, y los edificios históricos se iluminan con proyecciones.

Consejo: Si visitas Estrasburgo en Navidad, llega temprano por la mañana o ven entre semana para evitar las multitudes del fin de semana. Reserva alojamiento con meses de antelación: los hoteles de Estrasburgo se llenan rápidamente en diciembre. Y no olvides probar el vin chaud (vino caliente con canela, anís estrellado y clavo) y los bredele (galletas) de diferentes sabores.

Tradiciones del Adviento alsaciano

Alsacia tiene sus propias tradiciones de Adviento, distintas del resto de Francia. El Christkindel (Niño Jesús) es la figura que trae los regalos, no Papá Noel. Las familias alsacianas preparan coronas de Adviento (Adventskranz) con cuatro velas, hornean bredele en decenas de variedades (vanillekipfel, spritz, zimtsterne...) y decoran los árboles con adornos tradicionales de madera y vidrio soplado de Meisenthal, un pueblo de los Vosgos famoso por su cristalería artesanal.

Gastronomía alsaciana: qué comer en Estrasburgo

La gastronomía de Estrasburgo es un reflejo de su posición entre dos culturas. La cocina alsaciana es generosa, reconfortante y profundamente arraigada en la tierra. Combina la tradición germánica (cerveza, embutidos, repostería) con la finura francesa (vinos, foie gras, quesos). Estos son los platos y productos que debes probar.

Choucroute garnie

La choucroute garnie (chucrut guarnecido) es el plato emblemático de Alsacia. Consiste en col fermentada (Sauerkraut en alemán) cocinada con vino blanco de Alsacia (generalmente Riesling) y acompañada de una generosa selección de carnes y embutidos: salchichas de Estrasburgo (Knack), salchicha ahumada (Montbéliard), cerdo salado, tocino, jamón y patatas. Se sirve en fuentes grandes para compartir. Los mejores restaurantes para probar la choucroute son la Maison Kammerzell, el Tire-Bouchon y la Brasserie des Haras.

Flammekueche (tarte flambée)

La flammekueche (o tarte flambée en francés) es una masa fina y crujiente cubierta de crema fresca (crème fraîche), cebolla cortada en tiras finas y lardon (trocitos de tocino ahumado). Se cocina directamente sobre la llama del horno de leña (de ahí su nombre: «tarta flameada»). Es la comida popular por excelencia en Estrasburgo: se come con las manos, se comparte en la mesa y se acompaña de una jarra de vino blanco o cerveza. Existen variantes con munster (queso alsaciano), miel o manzana.

Kougelhopf (kouglof)

El kougelhopf (o kouglof) es un bizcocho alsaciano con forma de corona, horneado en un molde de cerámica acanalado. La masa, enriquecida con mantequilla, huevos y pasas maceradas en ron o kirsch, es esponjosa y aromática. Se espolvorea con azúcar glas y se sirve en el desayuno o la merienda. Cada panadería y pastelería de Estrasburgo tiene su propia receta, y los moldes de cerámica decorados son un souvenir típico de Alsacia.

Bretzel (pretzel)

El bretzel alsaciano es más grande y crujiente que su primo alemán. Es un pan en forma de lazo, con una corteza dorada y brillante (gracias al baño de sosa cáustica antes de la cocción) y un interior tierno. Se encuentra en todas las panaderías de Estrasburgo y es el tentempié perfecto para comer sobre la marcha. Existe también en versión salada (con sal gruesa y comino) o dulce (con glaseado de chocolate o azúcar).

Vinos de Alsacia

Alsacia es una de las grandes regiones vinícolas de Francia, famosa por sus vinos blancos. La Route des Vins d’Alsace recorre 170 km desde Marlenheim hasta Thann, pasando por pueblos de postal como Riquewihr, Eguisheim y Colmar. Los cepajes más célebres son el Gewurztraminer (aromático, con notas de lichi y rosa), el Riesling (seco, mineral, elegante) y el Pinot gris. En Estrasburgo, puedes degustarlos en las winstubs, tabernas alsacianas tradicionales con paneles de madera, vitrales y un ambiente acogedor.

Consejo: Para una experiencia gastronómica auténtica, busca una «winstub» (taberna alsaciana). Las más típicas son el Tire-Bouchon (Place de la Cathédrale), el Chez Yvonne (rue des Charpentiers, donde cenó Jacques Chirac) y Au Pont Saint-Martin (en la Petite France). Sirven platos copiosos a precios razonables en un ambiente lleno de carácter.

Historia de Estrasburgo: entre Francia y Alemania

Pocas ciudades europeas han cambiado de nacionalidad tantas veces como Estrasburgo. Su historia es la de una ciudad fronteriza que ha oscilado entre Francia y Alemania durante siglos, forjando una identidad única que no es completamente francesa ni completamente alemana, sino plenamente alsaciana.

Fundada como campamento romano (Argentoratum), Estrasburgo se convirtió en una ciudad libre del Sacro Imperio Romano Germánico en la Edad Media. En 1681, Luis XIV anexionó la ciudad a Francia. Esta primera etapa francesa duró hasta la Guerra Franco-Prusiana de 1870, cuando Alemania (el recién creado Reich de Bismarck) se anexionó Alsacia y Lorena tras la derrota francesa. Estrasburgo se convirtió en capital del Reichsland Elsaß-Lothringen y los alemanes construyeron la Neustadt, un barrio imperial monumental con grandes avenidas, palacios y universidades para demostrar el poderío del Imperio.

Tras la Primera Guerra Mundial (1918), Alsacia y Estrasburgo volvieron a Francia. Pero en 1940, la ocupación nazi provocó una nueva anexión de facto: Alsacia fue integrada en el Reich y los alsacianos fueron sometidos a la germanización forzosa. Miles de jóvenes alsacianos fueron reclutados a la fuerza en el ejército alemán (los «Malgré-nous», los «a pesar nuestro»), una herida histórica que sigue marcando la memoria colectiva. La liberación de Estrasburgo el 23 de noviembre de 1944 por la 2.ª División Blindada del general Leclerc fue un momento de inmensa emoción.

Tras la guerra, Estrasburgo fue elegida como sede del Consejo de Europa (1949) y después del Parlamento Europeo, precisamente por su ubicación fronteriza y su historia: la ciudad que había sufrido los conflictos franco-alemanes se convirtió en símbolo de la reconciliación europea. Hoy, con su doble cultura, su arquitectura que mezcla gótico francés y Jugendstil alemán, y su papel de capital parlamentaria de la UE, Estrasburgo encarna como ninguna otra ciudad el proyecto europeo.

Nota histórica: La historia de los «Malgré-nous» es un tema sensible en Alsacia. Unos 130.000 jóvenes alsacianos y loreneses fueron incorporados a la fuerza al ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Muchos murieron en el frente oriental, otros fueron enviados a campos de prisioneros soviéticos. El tema sigue siendo objeto de debate y recuerdo en la región.

Cómo llegar a Estrasburgo

Estrasburgo es una ciudad muy accesible gracias a su posición en el corazón de Europa y a su excelente red de transportes.

En tren (TGV)

La gare de Strasbourg, con su espectacular marquesina de vidrio, tiene conexiones TGV directas con Paris Gare de l’Est en solo 1 hora y 46 minutos, una de las conexiones más rápidas de Francia. Hay también trenes directos a Lyon (4h), Marsella (5h30), Bruselas (3h30) y varios destinos alemanes (Stuttgart, Múnich, Frankfurt). La estación está a 10 minutos a pie de la catedral.

En avión

El aeropuerto de Strasbourg-Entzheim (SXB) está a 15 km del centro y conectado por un tren-tranvía directo en 9 minutos. Ofrece vuelos nacionales (Paris-CDG, Lyon, Niza, Marsella) e internacionales limitados. Para más opciones de vuelos, el aeropuerto de Bâle-Mulhouse-Fribourg (BSL/MLH/EAP), compartido entre Francia, Suiza y Alemania, está a unos 130 km al sur y ofrece una amplia gama de destinos europeos.

En coche

Estrasburgo está conectada por autopista con París (A4, 4h30), Lyon (A36 + A6, 4h30), Frankfurt (A5, 2h30) y Stuttgart (A5, 1h30). Cruzar a Alemania (Kehl) se hace por un simple puente sobre el Rin, sin frontera visible. El centro histórico es en gran parte peatonal; hay aparcamientos subterráneos en la periferia del centro y una red de tram excelente para desplazarse.

Moverse por Estrasburgo: El tranvía de Estrasburgo es uno de los mejores de Francia: 6 líneas, frecuencias de 3 a 5 minutos e incluso una línea transfronteriza que cruza el Rin hasta la ciudad alemana de Kehl. El centro histórico es íntegramente peatonal y se recorre fácilmente a pie. Estrasburgo es además la primera ciudad ciclista de Francia, con 600 km de carriles bici.
¿Es segura Estrasburgo? El centro histórico (la Grande Île, la Petite France) es muy seguro incluso de noche; los problemas se concentran en cités periféricas y, para el turista, en el carterismo. Antes de viajar, consulta nuestra guía sobre los barrios peligrosos de Estrasburgo para saber qué zonas evitar.

Preguntas frecuentes sobre Estrasburgo

En francés se dice Strasbourg. Se pronuncia aproximadamente «straz-bur»: la s situada delante de la b suele sonar como la z francesa de zéro (aunque también se oye «stras-bur»), la g final no se pronuncia y la r es la r francesa, que se articula al fondo de la garganta. Sus habitantes se llaman les Strasbourgeois (los estrasburgueses) y la región de la que es capital, Alsacia, se dice l’Alsace.

En Estrasburgo se habla francés, la lengua oficial de Francia, y es el idioma que usarás en tiendas, restaurantes y transportes. Además, en sus calles también se escucha el alsaciano, un dialecto germánico. Lo notarás en palabras locales como winstub (taberna tradicional), bredele (galletas de Navidad) o Christkindelsmärik, el nombre alsaciano del mercado de Navidad.

Lo imprescindible es la catedral de Notre-Dame, con sus 142 metros de altura y su reloj astronómico, y la Petite France, el barrio de canales y casas con entramado de madera. Completa la visita con la Maison Kammerzell, la place Kléber, el Barrage Vauban, los Ponts Couverts y el barrio europeo, donde está el Parlamento Europeo. El centro histórico es peatonal y se recorre a pie.

El mercado de Navidad de Estrasburgo se celebra cada año desde finales de noviembre hasta finales de diciembre. Creado en 1570, es el más antiguo de Francia y en alsaciano se llama Christkindelsmärik. Se reparte en 12 emplazamientos con más de 300 casetas, entre ellos la place Broglie, la plaza de la catedral y la place Kléber. Reserva el alojamiento con meses de antelación.

El plato más típico es la choucroute garnie: col fermentada cocinada con vino blanco de Alsacia y servida con salchichas, cerdo, tocino y patatas. También debes probar la flammekueche o tarte flambée, una masa fina con crema fresca, cebolla y tocino, el bizcocho kougelhopf, el bretzel y los vinos blancos alsacianos, como el Riesling o el Gewurztraminer.

Estrasburgo es una ciudad francesa, capital de Alsacia, pero su historia es la de una ciudad fronteriza. Luis XIV la anexionó a Francia en 1681; pasó a Alemania tras la guerra de 1870, volvió a Francia en 1918 y sufrió una nueva anexión durante la ocupación nazi, hasta su liberación en 1944. Por eso su arquitectura, su cocina y su dialecto mezclan las dos culturas.

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Consejo de Diego De La Croix

Estrasburgo es un lugar ideal para entrenar el oído, porque convivirás a la vez con palabras francesas y alsacianas. Un truco: no intentes leer las palabras alsacianas como si fueran francesas; winstub o bredele vienen de un dialecto germánico y siguen otras reglas de pronunciación. Para tu francés, quédate con el vocabulario de la mesa (la choucroute, la tarte flambée, le vin chaud) y úsalo para pedir en la próxima winstub que visites.
Diego De La Croix

Escrito por

Diego De La Croix

Autor y creador de LeccionFrancesFacil

Francoargentino nacido en París, de padres argentinos, y criado en Francia. Bilingüe francés-español, vive en Madrid desde hace más de 15 años. Creó el canal de YouTube @LecciónFrancésFácil en 2015 y LeccionFrancesFacil en 2020. Diego De La Croix es el seudónimo con el que firma sus contenidos.

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