Qué ver en Montpellier: los imprescindibles
Montpellier combina un centro histórico medieval con una arquitectura contemporánea audaz y un entorno natural mediterráneo. La ciudad se recorre perfectamente a pie y en tranvía, y tiene la ventaja de estar a solo 15 minutos de la playa. Estos son los lugares que no te puedes perder.
Place de la Comédie (L'Œuf)
La Place de la Comédie es el corazón de Montpellier y una de las plazas peatonales más grandes de Francia. Apodada «l'Œuf» (el huevo) por su forma ovalada original (visible aún en las fotos aéreas), la plaza está dominada por la fachada del Opéra Comédie, un teatro neoclásico del siglo XIX, y por la Fontaine des Trois Grâces (fuente de las Tres Gracias), una escultura del siglo XVIII que representa las tres diosas de la belleza y la alegría.
La Place de la Comédie es el punto de partida obligado de cualquier visita a Montpellier. Rodeada de terrazas de cafés, cines y tiendas, se prolonga hacia el norte por la Esplanade Charles de Gaulle, un amplio paseo arbolado con vistas al Corum (palacio de congresos y ópera moderna). La plaza bulle de actividad a cualquier hora del día: músicos callejeros, artistas, estudiantes, familias y turistas se mezclan en un ambiente animado y mediterráneo.
L'Écusson: el centro histórico medieval
El Écusson es el nombre que recibe el centro histórico de Montpellier, llamado así porque su forma ovalada recuerda un escudo heráldico (écusson en francés). Es un laberinto de calles medievales, plazas escondidas, hoteles particulares (hôtels particuliers) del siglo XVII y XVIII e iglesias góticas que se descubre mejor paseando sin mapa, perdiéndose por callejuelas que desembocan en plazas inesperadas con fuentes y terrazas.
Las calles más animadas del Écusson son la Rue de l'Ancien Courrier (la calle más antigua de la ciudad, con tiendas de artesanía y boutiques de diseñadores), la Rue Foch (la arteria comercial principal, con su arco de triunfo al fondo) y la Grand Rue Jean Moulin. Los hoteles particulares son una especialidad de Montpellier: casas burguesas de los siglos XVII y XVIII con fachadas discretas que esconden patios interiores (cours) de una belleza sorprendente, con escalinatas de piedra, barandillas de hierro forjado y vegetación mediterránea.
Arc de Triomphe y Promenade du Peyrou
El Arc de Triomphe de Montpellier fue construido a finales del siglo XVII en honor a Luis XIV. Es la puerta monumental que marca el límite occidental del Écusson y la entrada a la Promenade du Peyrou, un amplio paseo elevado que ofrece una de las panorámicas más bellas de la ciudad.
La Promenade du Peyrou es una terraza ajardinada del siglo XVIII, concebida como un jardín real. En su centro se alza una estatua ecuestre de Luis XIV, y en su extremo occidental se encuentra el Château d'Eau, un elegante templete neoclásico que marca el punto de llegada del acueducto Saint-Clément (o acueducto des Arceaux), un acueducto de dos niveles de arcos inspirado en el Pont du Gard, construido en el siglo XVIII para traer agua a la ciudad.
Desde la terraza del Peyrou, en los días despejados, se puede ver el Mediterráneo al sur, los Cévennes al norte y el Pic Saint-Loup al noroeste. Al atardecer, la luz dorada sobre la piedra blanca y la vista sobre los tejados de la ciudad crean un espectáculo visual memorable.
Cathédrale Saint-Pierre
La Cathédrale Saint-Pierre de Montpellier fue originalmente la capilla del monasterio benedictino Saint-Benoît. Elevada al rango de catedral en 1536, es un edificio gótico fortificado con dos torres cilíndricas masivas que flanquean la entrada, dándole un aspecto de fortaleza medieval. Su pórtico monumental, con un baldaquino de piedra sostenido por dos pilares cilíndricos, es único en la arquitectura gótica francesa.
El interior, sombrío y austero, conserva un órgano del siglo XVIII y varias capillas laterales. La catedral está rodeada por la Facultad de Medicina de Montpellier, la más antigua del mundo en funcionamiento continuo, cuyo edificio histórico (siglo XIV) se encuentra justo al lado.
Musée Fabre
El Musée Fabre es uno de los museos de bellas artes más importantes de Francia fuera de París. Fundado en 1825 por el pintor montpellerense François-Xavier Fabre, el museo ocupa un hotel particular del siglo XVIII ampliado con una extensión contemporánea. Sus colecciones abarcan desde el Renacimiento hasta el arte contemporáneo, con obras de Delacroix, Courbet, Bazille (nacido en Montpellier y amigo de Monet), Cabanel, Soulages (una sala entera dedicada a sus grandes monocromos negros), Rubens y Zurbarán.
La sección de arte contemporáneo, en la extensión moderna, alberga una de las colecciones más completas de Pierre Soulages, el maestro del «outrenoir» (más allá del negro). El museo abre de martes a domingo, de 11:00 a 18:00, tiene una boutique-librería excelente y la entrada a la colección permanente es gratuita el primer domingo de cada mes.
Barrio de Antigone
El barrio de Antigone es un vasto complejo urbanístico diseñado por el arquitecto catalán Ricardo Bofill en los años 1980, por encargo del alcalde Georges Frêche. Inspirado en la arquitectura griega y romana, Antigone se extiende a lo largo de un eje de un kilómetro que va desde la Place de la Comédie hasta el río Lez, con columnatas neoclásicas, plazas monumentales (Place du Nombre d'Or, Place de Thessalie), frontones, estatuas y fuentes.
El resultado es un barrio espectacular y polémico: admirado por unos por su ambición y coherencia, criticado por otros por su megalomanía. Guste o no, Antigone es una experiencia arquitectónica única y un recordatorio de que Montpellier no tiene miedo de la audacia urbanística. El eje termina en la Place de l'Europe y en el nuevo barrio de Port Marianne, donde se han construido edificios de arquitectos contemporáneos como Jean Nouvel, Zaha Hadid y Massimiliano Fuksas.
Jardin des Plantes de Montpellier
El Jardin des Plantes de Montpellier es el jardín botánico más antiguo de Francia, fundado en 1593 por Enrique IV. Fue creado como jardín medicinal para los estudiantes de la Facultad de Medicina, y conserva su vocación científica y pedagógica. Con 4,5 hectáreas, alberga más de 2.000 especies de plantas mediterráneas, tropicales y subtropicales, un arboreto con árboles centenarios, invernaderos históricos y un orangerie del siglo XVIII.
Es un lugar de una paz extraordinaria en pleno centro de la ciudad, a pocos pasos de la catedral y de la Facultad de Medicina. Los estudiantes lo usan como jardín de estudio, los vecinos como parque de paseo, y los botánicos como laboratorio vivo. La entrada es gratuita y el jardín abre de martes a domingo (cierra los lunes).
Las playas de Montpellier: el Mediterráneo a 15 minutos
Una de las grandes ventajas de Montpellier es su proximidad al mar. Las playas del Mediterráneo están a apenas 13 km del centro, accesibles en coche o en tranvía y autobús, lo que permite combinar turismo urbano y baño de mar en el mismo día. Las tres playas más accesibles son:
Palavas-les-Flots
Palavas-les-Flots es la estación balnearia histórica de Montpellier, a 12 km del centro. Pueblo de pescadores reconvertido en destino de playa, Palavas conserva un encanto popular con su faro, su canal central lleno de barcas de pesca, sus restaurantes de mariscos y sus largas playas de arena fina. Es la playa más frecuentada por los montpellerenses y está conectada por la línea 3 del tranvía (estación Pérols-Étang de l'Or) + autobús, o por la línea de autobús 631 (liO Hérault Transport), directa desde la parada Garcia Lorca (tranvía 4).
Carnon
Carnon (o Carnon-Plage) está a 14 km del centro, entre Palavas y La Grande-Motte. Es una playa menos turística, con un puerto deportivo agradable, restaurantes con terraza y un ambiente más tranquilo que Palavas. Accesible por la misma línea de tranvía + autobús.
La Grande-Motte
La Grande-Motte está a 20 km al sureste de Montpellier. Esta estación balnearia, construida en los años 1960-70 por el arquitecto Jean Balladur, es famosa por sus edificios piramidales de hormigón, una arquitectura audaz que fue catalogada como Patrimoine du XXe siècle (patrimonio del siglo XX). Las playas son amplias, con arena fina, y hay muchas actividades náuticas (vela, paddle, windsurf). Es un poco más lejos pero merece la visita por su arquitectura única.
Montpellier, ciudad universitaria
Montpellier es una de las grandes ciudades universitarias de Francia y de Europa. Con más de 80.000 estudiantes en su área urbana (para una ciudad de unos 310.000 habitantes), los estudiantes representan más de una cuarta parte de la población, lo que convierte a Montpellier en una de las ciudades con mayor proporción de estudiantes de Francia.
La Université de Montpellier fue fundada en 1220 por el legado papal y es una de las universidades más antiguas del mundo. Su Facultad de Medicina, fundada en 1220 (con enseñanza de medicina documentada desde 1137), es la facultad de medicina más antigua del mundo en funcionamiento continuo. Entre sus alumnos ilustres figuran Rabelais (siglo XVI), Nostradamus (siglo XVI), Paul Joseph Barthez (médico de Luis XVI) y numerosos premios Nobel.
La presencia masiva de estudiantes marca profundamente la identidad de Montpellier: la ciudad tiene una vida nocturna activa, una escena cultural alternativa, festivales de música y cine (le Festival de Radio France, les Internationales de la Guitare), una gastronomía asequible y un ambiente cosmopolita y tolerante. Las plazas del centro (Place de la Comédie, Place Jean-Jaurès, Place de la Canourgue) se convierten por las noches en lugares de encuentro informales con terrazas animadas.
Cómo llegar a Montpellier
Montpellier está excelentemente comunicada por avión, tren y carretera.
Información práctica verificada en octubre de 2026 en la web oficial.
En tren (TGV)
La gare de Montpellier Saint-Roch, en pleno centro de la ciudad (a 5 minutos a pie de la Place de la Comédie), tiene conexiones TGV con Paris Gare de Lyon en aproximadamente 3 horas y 20 minutos. También hay trenes directos a Lyon (1h35), Marsella (1h30), Toulouse (2h10), Barcelona (unas 3h) y otras ciudades. La nueva estación TGV de Montpellier Sud de France, en la periferia, complementa la oferta con algunos trenes de alta velocidad.
En avión
El aeropuerto de Montpellier-Méditerranée (MPL) está a 8 km del centro y conectado por la navette aéroport (línea 620, autobús directo desde la parada Place de l'Europe, en el barrio de Antigone) en unos 25 minutos. Ofrece vuelos nacionales (París-CDG, París-Orly) e internacionales (Londres, Roma, Madrid, Lisboa, Marrakech y otros destinos, según la temporada).
En coche
Montpellier está en el cruce de las autopistas A9 (de Barcelona a Orange, la «Languedocienne»), A75 (la «Méridienne», que conecta Montpellier con Clermont-Ferrand y París y es gratuita salvo el peaje del viaducto de Millau) y A709. Desde París, el trayecto dura unas 7 horas (o 3h20 en TGV). Desde Barcelona, unas 3h30.