De la Galia romana a los francos: el origen de Francia
Antes de existir Francia estaba la Gaule (la Galia), el territorio que habitaban los galos, pueblos celtas que no formaban un Estado unido. Entre el 58 y el 51 a.C., Julio César la conquistó en la guerra de las Galias y fusionó las culturas celta y romana, una mezcla que todavía late en el francés, una lengua romance heredera del latín.
El episodio más célebre de esa resistencia es Vercingétorix (Vercingetórix), el jefe arverno que unió a varias tribus contra Roma. Fue derrotado en el asedio de Alesia en el año 52 a.C. y, según la tradición, depuso sus armas a los pies de César. Roma gobernaría la Galia durante casi cinco siglos.
Al hundirse el Imperio romano de Occidente llegaron los Francs (los francos), un pueblo germánico que dio nombre al país. Su rey Clodoveo (en francés Clovis) unificó gran parte del territorio y se convirtió al cristianismo, bautizándose hacia el año 496. Por eso se le considera el primer rey de los francos y un símbolo del nacimiento de Francia.
La Edad Media: Carlomagno, los Capetos y la Guerra de los Cien Años
En la Navidad del año 800, el papa coronó emperador a Carlomagno (en francés Charlemagne), rey de los francos. Su imperio carolingio abarcó buena parte de Europa occidental, pero se fragmentó tras su muerte. De ese reparto surgiría, poco a poco, el reino de Francia.
En el año 987, los grandes del reino eligieron rey a Hugo Capeto (Hugues Capet), fundador de la dinastía de los Capetos (les Capétiens). Esta dinastía y sus ramas reinarían durante siglos y consolidarían el Estado francés y la monarquía centrada en París. Es la Francia de las catedrales góticas y de los grandes peregrinajes.
El conflicto que define el final de la Edad Media es la Guerre de Cent Ans (la Guerra de los Cien Años), una serie de guerras entre Francia e Inglaterra que duró de 1337 a 1453. En su tramo más dramático apareció Juana de Arco (Jeanne d'Arc), una joven campesina que ayudó a coronar al rey Carlos VII y fue quemada en la hoguera en 1431. La guerra terminó con la victoria francesa en 1453.
Juana de Arco, heroína nacional
Juana de Arco (Jeanne d'Arc) decía oír voces que le ordenaban liberar Francia. Lideró el levantamiento del asedio de Orleans y empujó la coronación de Carlos VII en Reims. Capturada por los borgoñones y entregada a los ingleses, fue condenada y ejecutada en Ruan en 1431, con solo 19 años. Siglos después fue declarada santa y es hoy un símbolo de Francia.
El Renacimiento y el Antiguo Régimen: Francisco I y Luis XIV
Con el rey Francisco I (François Ier, 1515-1547) llegó a Francia el Renacimiento italiano. Su corte se instaló en los castillos del valle del Loira y atrajo a artistas como Leonardo da Vinci, que pasó sus últimos años en Francia. Es la época de los grandes châteaux (castillos) y del refinamiento cultural.
El Antiguo Régimen (Ancien Régime) alcanza su cumbre con Luis XIV (Louis XIV, 1643-1715), llamado el Rey Sol (le Roi-Soleil). Subió al trono siendo un niño y reinó más de setenta años, concentrando todo el poder en su persona: es el modelo de monarquía absoluta. Trasladó la corte al Palacio de Versalles, símbolo del esplendor francés que aún puedes visitar.
Tras él, el siglo XVIII fue el siglo de las Lumières (la Ilustración), con pensadores como Voltaire, Rousseau y Montesquieu. Sus ideas sobre la razón, la libertad y la separación de poderes prepararon el terreno para la gran ruptura que llegaría en 1789.
La Revolución Francesa de 1789: el fin del Antiguo Régimen
La Revolución Francesa es el acontecimiento que más marca la identidad francesa. El 14 de julio de 1789, el pueblo de París tomó la Bastille (la Bastilla), una fortaleza-prisión símbolo del poder real. Aunque dentro había muy pocos presos, su caída significó el fin simbólico del Antiguo Régimen. Esa fecha es hoy la fiesta nacional de Francia.
Ese mismo año se aprobó la Déclaration des droits de l'homme et du citoyen (la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano), que proclamaba la libertad y la igualdad y sigue inspirando los derechos humanos modernos. En 1792 se proclamó la Primera República y en 1793 fue ejecutado el rey Luis XVI.
La Revolución también tuvo un lado oscuro: el periodo conocido como el Terror (la Terreur, 1793-1794), durante el cual miles de personas fueron ejecutadas en la guillotina. De aquí nace además el lema que verás por toda Francia: Liberté, Égalité, Fraternité (Libertad, Igualdad, Fraternidad).
Napoleón y el siglo XIX: imperios, repúblicas y la Comuna
Del caos revolucionario surgió Napoleón Bonaparte (Napoléon Bonaparte), un general que se hizo con el poder y se proclamó emperador en 1804, fundando el Primer Imperio. Conquistó buena parte de Europa y dejó una huella duradera con el Code civil (el Código Civil), base del derecho en muchos países. Su caída definitiva llegó con la derrota de Waterloo en 1815.
El siglo XIX francés fue una montaña rusa de regímenes: la restauración de la monarquía, una Segunda República (1848), un Segundo Imperio con Napoleón III y, tras la derrota frente a Prusia, la proclamación de la Tercera República en 1870. El famoso cuadro de Delacroix, La Liberté guidant le peuple (La Libertad guiando al pueblo), nace de las revueltas de esta época.
En 1871, tras la guerra franco-prusiana, estalló en la capital la Commune de Paris (la Comuna de París), un gobierno revolucionario que controló la ciudad durante unas pocas semanas antes de ser aplastado. La Tercera República, nacida en 1870, sería la más larga hasta entonces y duraría hasta 1940.
Las guerras mundiales y la Francia actual
El siglo XX trajo a Francia dos guerras mundiales devastadoras. En la Primera Guerra Mundial (1914-1918) sufrió pérdidas enormes en su propio suelo. En la Segunda Guerra Mundial, Francia fue invadida y ocupada por la Alemania nazi en 1940, mientras el general Charles de Gaulle organizaba la resistencia desde el exilio.
La Résistance (la Resistencia) y los aliados lograron la liberación de París en agosto de 1944, un momento clave en la memoria nacional. La posguerra trajo la Cuarta República (1946) y, en plena crisis por la descolonización de Argelia, el regreso de De Gaulle, que fundó en 1958 la Quinta República (la Cinquième République), el régimen que sigue vigente hoy.
Desde entonces, Francia ha sido un motor de la construcción europea: fue uno de los países fundadores de lo que hoy es la Unión Europea. Conocer esta larga historia te ayuda a entender por qué tantas palabras, símbolos y lugares que aprendes en francés tienen un peso tan grande. Para seguir profundizando, te recomendamos nuestra guía de símbolos de Francia.
| Periodo | Fechas clave | Protagonista o hito |
|---|---|---|
| La Galia y Roma | 52 a.C. (Alesia) | Vercingétorix se rinde ante Julio César |
| Reino de los francos | hacia 496 | Bautismo de Clodoveo (Clovis) |
| Imperio carolingio | 800 | Coronación de Carlomagno (Charlemagne) |
| Dinastía de los Capetos | 987 | Hugo Capeto, rey de los francos |
| Guerra de los Cien Años | 1337-1453 | Juana de Arco (ejecutada en 1431) |
| Renacimiento | 1515-1547 | Francisco I y el valle del Loira |
| Antiguo Régimen | 1643-1715 | Luis XIV, el Rey Sol, y Versalles |
| Revolución Francesa | 14 de julio de 1789 | Toma de la Bastilla |
| Primer Imperio | 1804-1815 | Napoleón Bonaparte (Waterloo, 1815) |
| Comuna de París | 1871 | Insurrección tras la guerra franco-prusiana |
| Tercera República | 1870-1940 | República más larga hasta entonces |
| Liberación | 1944 | Fin de la ocupación nazi; De Gaulle |
| Quinta República | 1958-hoy | De Gaulle e integración europea |