10 lugares imprescindibles de Montmartre
1. La Basílica del Sacré-Coeur
La Basílica del Sacré-Coeur (la basilique du Sacré-Cœur) es el monumento más emblemático de Montmartre y uno de los más visitados de París, con más de 10 millones de visitantes al año. Su silueta blanca, visible desde numerosos puntos de la ciudad, se ha convertido en un símbolo de París casi tan reconocible como la Torre Eiffel.
Construida entre 1875 y 1914 en estilo romano-bizantino, la basílica fue erigida como «expiación» tras la derrota de Francia en la guerra franco-prusiana de 1870 y los violentos acontecimientos de la Comuna de París de 1871. La piedra blanca de Château-Landon con la que está construida tiene la particularidad de volverse más blanca con la lluvia (gracias a la calcita que exuda al contacto con el agua), lo que explica su aspecto inmaculado a pesar de la contaminación.
La entrada a la basílica es gratuita. Por 7 euros puedes subir a la cúpula (300 escalones, no hay ascensor), que ofrece una vista de 360 grados sobre París, con un alcance de hasta 50 kilómetros en días despejados. Desde la explanada de la basílica (le parvis), las vistas son igualmente impresionantes y gratuitas: es uno de los mejores miradores de la capital.
2. El Café des Deux Moulins (Amélie)
El Café des Deux Moulins (15, Rue Lepic) es el café donde trabaja Amélie Poulain, la protagonista de la película Le Fabuleux Destin d'Amélie Poulain (2001) de Jean-Pierre Jeunet, interpretada por Audrey Tautou. La película, que muestra un Montmartre idealizado y mágico, fue un fenómeno mundial que atrajo a miles de turistas al barrio.
El café existe realmente y sigue funcionando. Puedes sentarte en la barra donde Amélie servía cafés, probar la famosa crème brûlée (que Amélie rompe con la cucharilla en la película) y comprar recuerdos de la película. Es un café sencillo y auténtico, con decoración retro y ambiente de barrio.
3. El Mur des Je t'aime
El Mur des Je t'aime (El Muro de los Te Quiero) es una obra de arte pública situada en el Square Jehan Rictus, en la Place des Abbesses. Creado en el año 2000 por los artistas Frédéric Baron y Claire Kito, este muro de 40 metros cuadrados está compuesto por 612 baldosas de lava esmaltada en las que aparece la frase «Te quiero» escrita 311 veces en 250 idiomas diferentes.
Es uno de los rincones más románticos de París y un lugar de peregrinación para parejas enamoradas de todo el mundo. El acceso es gratuito y el muro está siempre abierto.
4. El Moulin de la Galette
El Moulin de la Galette es uno de los dos últimos molinos de viento que se conservan en Montmartre (de los treinta que hubo en su día). Situado en lo alto de la Rue Lepic, este molino del siglo XVII es célebre gracias al cuadro de Pierre-Auguste Renoir Bal du moulin de la Galette (1876), una de las obras maestras del impresionismo, que muestra un baile popular al aire libre bajo los árboles del molino. El cuadro original se encuentra en el Museo de Orsay.
El molino no es visitable por dentro (es propiedad privada), pero merece la pena subir hasta aquí para fotografiarlo y disfrutar de las vistas sobre los tejados de París.
5. La Place du Tertre
La Place du Tertre es la plaza más emblemática de Montmartre y probablemente la más pintada del mundo. Esta pequeña plaza empedrada, a pocos metros de la basílica del Sacré-Coeur, funciona como un taller de arte al aire libre: decenas de pintores y retratistas instalan sus caballetes cada día para vender sus obras y hacer retratos a los visitantes.
La tradición artística de la Place du Tertre se remonta al siglo XIX, cuando Montmartre era el barrio de los artistas de vanguardia. Hoy, la calidad de las obras varía enormemente (hay artistas excelentes mezclados con otros más comerciales), pero el ambiente es único. Un retrato al carboncillo cuesta entre 15 y 50 euros; un retrato al óleo, entre 50 y 150 euros.
6. El Moulin Rouge
El Moulin Rouge (el Molino Rojo) es el cabaret más famoso del mundo. Situado al pie de la colina de Montmartre, en el Boulevard de Clichy, fue inaugurado el 6 de octubre de 1889 (el mismo año que la Torre Eiffel) por Joseph Oller y Charles Zidler. Su molino rojo luminoso es uno de los iconos más reconocibles de París.
El Moulin Rouge fue inmortalizado por el pintor Henri de Toulouse-Lautrec, cuyos célebres carteles publicitarios de las bailarinas de cancán (La Goulue, Jane Avril, Valentin le Désossé) se han convertido en símbolos del arte parisino. El cancán (le French Cancan), con sus faldas volantes, sus gritos y sus patadas acrobáticas, sigue siendo el número estrella del espectáculo.
Hoy, el Moulin Rouge ofrece un espectáculo nocturno titulado Féerie que incluye cancán, acrobacias, magia y un despliegue visual impresionante. Los precios van desde unos 90 euros (solo espectáculo) hasta más de 200 euros (cena + espectáculo con champán). Es recomendable reservar con varias semanas de antelación.
7. La Maison Rose
La Maison Rose (la Casa Rosa) es una pequeña casa pintada de rosa y verde en la esquina de la Rue de l'Abreuvoir y la Rue des Saules, en pleno corazón del Montmartre más pintoresco. Fue inmortalizada en un cuadro por Maurice Utrillo y se ha convertido en uno de los rincones más fotografiados de París.
Originalmente era un pequeño restaurante frecuentado por artistas del barrio. Hoy funciona como restaurante y salón de té, aunque los precios son elevados para lo que ofrece. Lo mejor es fotografiarla desde fuera y continuar el paseo por las calles adyacentes, que son igualmente encantadoras.
8. El Bateau-Lavoir y Picasso
El Bateau-Lavoir (el Barco Lavadero) es un edificio situado en el 13 de la Place Émile Goudeau que fue el taller colectivo de algunos de los artistas más importantes del siglo XX. Entre 1904 y 1909, Pablo Picasso vivió y trabajó aquí, y fue en este taller donde pintó Les Demoiselles d'Avignon (1907), el cuadro que revolucionó el arte moderno y dio nacimiento al cubismo.
En el Bateau-Lavoir también trabajaron o residieron Amedeo Modigliani, Juan Gris, Kees van Dongen y los poetas Guillaume Apollinaire y Max Jacob. El edificio original fue destruido por un incendio en 1970 y reconstruido, pero una placa conmemorativa recuerda su importancia capital en la historia del arte.
9. Le Passe-Muraille
La estatua de Le Passe-Muraille (el Hombre que Atravesaba las Paredes) es una de las esculturas callejeras más originales de París. Situada en la Place Marcel Aymé (junto a la Rue Norvins), representa a un hombre emergiendo de un muro de piedra, como si estuviera atrapado a medio camino.
La escultura, obra del actor y escultor Jean Marais (protagonista de las películas de Jean Cocteau), fue instalada en 1989 y rinde homenaje al cuento homónimo del escritor Marcel Aymé (1902-1967), que vivió en esta misma plaza. En el relato, el protagonista, Dutilleul, descubre que tiene el poder de atravesar las paredes, pero un día queda atrapado dentro de un muro para siempre. La escultura captura ese momento con un realismo inquietante.
10. Le Consulat
El Café Le Consulat (18, Rue Norvins) es uno de los cafés históricos más fotografiados de Montmartre. Su fachada de esquina, con el letrero verde y las mesas en la acera, encarna la imagen del café parisino por excelencia. Fue frecuentado por artistas como Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Monet y Picasso.
Hoy sigue siendo un café-restaurante con terraza, ideal para una pausa durante tu recorrido por Montmartre. Los precios son razonables para la zona (café entre 3 y 5 euros, platos entre 12 y 20 euros) y el ambiente es auténtico. El mejor momento es a primera hora de la mañana, cuando el barrio aún duerme y puedes disfrutar de un café crème en la terraza sin aglomeraciones.
El funicular de Montmartre
Si no quieres (o no puedes) subir los 222 escalones que separan la base de la colina de la basílica del Sacré-Coeur, el funicular de Montmartre (le funiculaire de Montmartre) es tu mejor aliado. Este pequeño teleférico de dos cabinas conecta la base de la Rue Foyatier con el parvis de la basílica en apenas 90 segundos.
Información práctica del funicular
- Precio: 1,90 € por trayecto (mismo precio que un billete de metro t+). Se puede pagar con tarjeta Navigo, billete t+ o billete comprado en la máquina de la estación.
- Horario: De 6:00 a 00:45, todos los días del año.
- Capacidad: 60 personas por cabina.
- Frecuencia: Sale cada pocos minutos; en hora punta, la espera rara vez supera los 5 minutos.
El funicular de Montmartre fue inaugurado en 1900, coincidiendo con la Exposición Universal. El sistema original funcionaba con un contrapeso de agua (las cabinas tenían un depósito que se llenaba arriba y se vaciaba abajo). Fue modernizado en 1935 con tracción eléctrica y renovado por completo en 1991 con las cabinas actuales, fabricadas por la empresa suiza CWA.
Información práctica
Montmartre
Cómo llegar a Montmartre
Montmartre ocupa la colina del 18.º arrondissement, al norte de París. Aunque la colina en sí no tiene estación de metro (la basílica está en la cima), hay varias estaciones a sus pies que permiten acceder fácilmente al barrio.
Cómo llegar a Montmartre
Metro
- Metro línea 2: Estación Anvers (la opción más directa para subir al Sacré-Coeur). Al salir del metro, toma el Boulevard de Rochechouart hacia la Rue de Steinkerque, que sube directamente a la basílica. Desde aquí, la subida a pie tarda unos 10 minutos, o puedes tomar el funicular.
- Metro línea 12: Estación Abbesses (la más pintoresca). Esta estación es la más profunda de París (36 metros), así que prepárate para muchos escalones o un largo trayecto en ascensor. Al salir, estarás en la Place des Abbesses, junto al Mur des Je t'aime. Desde aquí, sube por las callejuelas del corazón de Montmartre hasta la Place du Tertre y el Sacré-Coeur.
Autobús
El Montmartrobus es una línea de autobús especial que recorre las calles estrechas de la colina. Sale de la Place Pigalle y llega hasta el sommet de Montmartre. Es una opción perfecta para los que no quieren subir a pie ni en funicular.
A pie
Montmartre es un barrio que se descubre caminando. Estas son las rutas a pie más recomendables:
- Desde Anvers: Por la Rue de Steinkerque hasta el funicular o las escaleras del Sacré-Coeur (10 minutos).
- Desde Abbesses: Por la Place des Abbesses y las Rue Ravignan, Rue Norvins y Place du Tertre (15-20 minutos, la ruta más encantadora).
- Desde Pigalle: Por la Rue des Martyrs (una de las calles de mercado más animadas de París) hasta la Rue Lepic (20-25 minutos).
Seguridad en Montmartre
Consejos de seguridad específicos para Montmartre:
- Cuidado con los vendedores de pulseras: En las escaleras del Sacré-Coeur, algunos vendedores ambulantes intentan atarte una pulsera de hilo en la muñeca y luego te piden dinero. Simplemente di «non, merci» con firmeza y no dejes que te toquen la mano.
- Carteristas: Como en todas las zonas turísticas de París, los carteristas actúan en los lugares más concurridos (escaleras del Sacré-Coeur, Place du Tertre, funicular). Lleva el bolso cerrado y en posición frontal.
- Timos del juego de las tres copas: En la base de la colina, cerca de Anvers, algunos estafadores montan el clásico juego de las tres copas (bonneteau). Es un timo: nunca ganarás. Pasa de largo.
- El barrio de Pigalle: La zona de Pigalle, al pie de Montmartre, es conocida por sus sex-shops, cabarets y clubs nocturnos (además del Moulin Rouge). De día es perfectamente segura y tiene un ambiente animado; de noche, usa el sentido común y evita las calles laterales poco iluminadas.