¿Dónde está la Ópera Garnier?
La Ópera Garnier se encuentra en la Place de l'Opéra, en el 9.º distrito de París (9ème arrondissement), en el corazón del barrio de los grandes almacenes (Galeries Lafayette, Printemps) y de los bulevares haussmannianos. Su dirección exacta es Place de l'Opéra, 75009 Paris.
A continuación puedes ver su ubicación exacta en el mapa:
Cómo llegar a la Ópera Garnier
La Ópera Garnier es uno de los lugares mejor conectados de París. La estación de metro Opéra, situada justo bajo la plaza, es un nudo de tres líneas de metro y una de RER.
Place de l'Opéra, 75009 Paris
- Metro líneas 3, 7 y 8: Estación Opéra (salida directa a la Place de l'Opéra, frente a la fachada principal del edificio).
- RER A: Estación Auber (conectada con la estación de metro Opéra, salida a pocos metros del edificio).
- Autobús: Líneas 20, 21, 22, 27, 29, 42, 52, 66, 81 y 95. Paradas en la Place de l'Opéra o en sus inmediaciones.
A pie desde otros puntos de interés
- Desde las Galeries Lafayette: 5 minutos por el Boulevard Haussmann.
- Desde la Place Vendôme: 5 minutos por la rue de la Paix.
- Desde el Museo del Louvre: 15 minutos por la Avenue de l'Opéra.
- Desde la iglesia de la Madeleine: 10 minutos por el Boulevard de la Madeleine.
Historia de la Ópera Garnier
La historia de la Ópera Garnier es la de un joven arquitecto desconocido que venció a 170 rivales en un concurso público y creó uno de los edificios más emblemáticos de la historia de la arquitectura.
El concurso de 1861
En 1858, el emperador Napoleón III sufrió un atentado cuando se dirigía a la antigua Ópera de la rue Le Peletier. El incidente convenció al gobierno de la necesidad de construir una nueva ópera en un lugar más seguro y accesible. En 1860 se convocó un concurso internacional de arquitectura al que se presentaron 171 proyectos.
El ganador, para sorpresa de muchos, fue Charles Garnier, un arquitecto de solo 35 años que había ganado el Prix de Rome pero que era prácticamente desconocido. Según la leyenda, cuando la emperatriz Eugenia le preguntó qué estilo era el de su edificio – «¿Es griego? ¿Es romano?» –, Garnier respondió con aplomo: «Es Napoleón III, Majestad». La respuesta era políticamente hábil pero también artísticamente certera: el estilo de la Ópera Garnier es una mezcla ecléctica de elementos clásicos, barrocos y renacentistas que define el gusto del Segundo Imperio.
La construcción (1861-1875)
Las obras comenzaron en 1861, pero la construcción fue larga y accidentada. El mayor problema fue la presencia de aguas subterráneas en el terreno: las excavaciones de los cimientos quedaban permanentemente inundadas. Garnier tuvo que diseñar un sistema de bombeo y un depósito de agua bajo los cimientos para resolver el problema, lo que dio origen al famoso «lago subterráneo» de la leyenda del Fantasma.
La guerra franco-prusiana de 1870, la caída de Napoleón III y la sangrienta Comuna de París (1871) interrumpieron las obras durante meses. Durante la Comuna, el edificio en construcción fue utilizado como almacén militar y hospital de campaña. Las obras se reanudaron bajo la Tercera República y el edificio fue finalmente inaugurado el 5 de enero de 1875, con una gala a la que asistieron el presidente Mac Mahon, el rey Alfonso XII de España y el lord alcalde de Londres.
La construcción duró 14 años y movilizó a miles de artesanos: escultores, pintores, mosaístas, doradores, marmolistas y herreros. El coste total fue de 36 millones de francos de la época, una suma colosal que fue ampliamente criticada por la prensa.
La Ópera Garnier en el siglo XX
Durante casi un siglo, la Ópera Garnier fue la sede principal de la Ópera de París. En 1964, André Malraux encargó a Marc Chagall la decoración del techo del auditorio, en una decisión que suscitó una fuerte polémica pero que hoy es universalmente admirada. En 1989, con la inauguración de la Ópera Bastilla, las grandes producciones de ópera se trasladaron al nuevo edificio, y la Ópera Garnier se especializó en ballet y óperas de repertorio más íntimo.
Hoy, la Ópera Garnier es la sede del Ballet de la Ópera de París, una de las compañías de danza más prestigiosas del mundo, fundada en 1669 por Luis XIV. El edificio recibe más de 800.000 visitantes al año, de los cuales una gran parte vienen exclusivamente a admirar la arquitectura y la decoración interior.
Arquitectura: el estilo neobarroco
La Ópera Garnier es la obra maestra del estilo neobarroco (style Napoléon III), una mezcla ecléctica de referencias clásicas grecolatinas, renacentistas italianas y barrocas que Charles Garnier fusionó con una exuberancia decorativa sin precedentes. Cada superficie del edificio – desde la fachada hasta el último pasillo – está cubierta de mármoles, mosaicos, esculturas, dorados y pinturas. Garnier concibió el edificio no solo como un teatro, sino como un palacio del arte total.
La fachada
La fachada principal, que da a la Place de l'Opéra, es un espectáculo en sí misma. De estilo neobarroco, está decorada con columnas corintias, frisos dorados, bustos de compositores (Mozart, Beethoven, Rossini, entre otros) y grupos escultóricos alegóricos. El más célebre es La Danza (La Danse), obra de Jean-Baptiste Carpeaux, situada en el pilar derecho. Esta escultura de figuras desnudas danzando provocó un escándalo cuando fue instalada en 1869 – un vándalo le arrojó un frasco de tinta – pero hoy es considerada una obra maestra de la escultura francesa (el original se conserva en el Museo de Orsay; la fachada tiene una copia).
En la cima de la fachada, el grupo escultórico dorado de Apolo elevando su lira corona el edificio, flanqueado por dos Pegasos dorados que representan la armonía y la poesía.
La gran escalera (le Grand Escalier)
Al cruzar el vestíbulo principal, el visitante se encuentra con la gran escalera de honor, que es sin duda el espacio más impresionante de todo el edificio. Es un despliegue de mármol policromado procedente de diferentes canteras de Francia, Italia y Suecia: mármol blanco, verde, rojo y rosa se combinan en un efecto cromático deslumbrante.
La escalera se bifurca en dos tramos que conducen al primer piso, flanqueados por balaustradas de ónice y columnas de mármol. El techo está decorado con pinturas alegóricas de Isidore Pils que representan el triunfo de la armonía, la música y el teatro. Los candelabros de bronce dorado, que originalmente funcionaban con gas, completan la decoración.
Charles Garnier concibió la gran escalera no solo como un espacio funcional, sino como un teatro dentro del teatro: los espectadores que subían y bajaban se convertían ellos mismos en actores de un espectáculo social, siendo observados por quienes ya se encontraban arriba. En el siglo XIX, ir a la ópera era tanto un evento social como cultural, y la escalera era el lugar donde lucir los vestidos, las joyas y el estatus social.
El Gran Foyer
El Gran Foyer (le Grand Foyer) es la sala de paseo del edificio, un espacio de 54 metros de largo y 13 de ancho que rivaliza con la Galería de los Espejos de Versalles. Con su techo pintado por Paul Baudry (representando escenas de la historia de la música), sus candelabros monumentales y sus espejos que multiplican el espacio hasta el infinito, el Gran Foyer fue diseñado para que los espectadores se pasearan durante los entreactos, viéndose y dejándose ver.
La Rotonda del Glaciar y la Rotonda del Sol
En la planta baja, la Rotonda del Glaciar (Rotonde du Glacier) es un salón circular decorado con pinturas al óleo de Georges Clairin que representan escenas de danza báquica. Fue utilizada como espacio de descanso y refrigerio durante los entreactos (de ahí su nombre, que evoca los helados que se servían). La Rotonda del Sol, más pequeña, complementa este conjunto con su decoración dorada y solar.
El Bassin de la Pythie
En el vestíbulo de la entrada principal, el Bassin de la Pythie (Fuente de la Pitonisa) es una fuente ornamental que representa a la pitonisa de Delfos, la sacerdotisa del oráculo de Apolo. Esta escultura de bronce, rodeada de un estanque semicircular, establece inmediatamente el tono mitológico y teatral del edificio.
El auditorio y el techo de Chagall
El auditorio (la salle de spectacle) es el corazón de la Ópera Garnier. Con forma de herradura italiana, tiene capacidad para 1.979 espectadores distribuidos en cinco niveles de palcos y butacas. La decoración es de una suntuosidad sin igual: terciopelo rojo, dorados, cariátides y un inmenso espejo de cristal.
El techo de Marc Chagall (1964)
El elemento más llamativo del auditorio es el techo pintado por Marc Chagall en 1964. El ministro de Cultura André Malraux encargó a Chagall, entonces de 77 años, la creación de un nuevo techo que sustituyera al original del siglo XIX (obra de Jules-Eugène Lenepveu). La decisión fue controvertida: muchos consideraban un sacrilegio instalar una obra de arte moderno en un edificio del Segundo Imperio. Sin embargo, el resultado es deslumbrante: Chagall pintó un homenaje a catorce compositores de ópera y ballet en un estilo onírico de colores vibrantes, dividido en cinco secciones que representan parejas de composiciones:
- Blanco y rojo – Pelléas et Mélisande (Debussy) y Boris Godunov (Musorgski).
- Azul – La flauta mágica (Mozart) y Tristán e Isolda (Wagner).
- Verde – Romeo y Julieta (Berlioz) y Daphnis y Chloé (Ravel).
- Amarillo – El lago de los cisnes (Tchaikovski) y Giselle (Adam).
- Rojo – El pájaro de fuego (Stravinski) y La traviata (Verdi).
Del centro del techo cuelga la célebre lámpara de araña (le grand lustre), una pieza monumental de bronce dorado y cristal que pesa 8 toneladas, tiene 340 luces y mide más de 5 metros de diámetro. Es exactamente esta lámpara la que, según la novela de Gaston Leroux, cayó sobre el público durante una representación.
Acceso al auditorio durante la visita
El acceso al auditorio durante la visita libre depende de los ensayos y espectáculos programados. Algunos días, cuando hay ensayos de ballet o de ópera, el auditorio está cerrado a los visitantes. Consulta la web de la Ópera antes de tu visita si quieres asegurarte de poder ver la sala.
El Fantasma de la Ópera
Ninguna visita a la Ópera Garnier está completa sin hablar de su huésped más célebre: el Fantasma de la Ópera (le Fantôme de l'Opéra). La novela de Gaston Leroux, publicada por entregas en 1909 y como libro en 1910, convirtió la Ópera Garnier en el escenario de una de las historias más fascinantes de la literatura francesa.
La novela de Gaston Leroux
La historia es conocida: Erik, un genio musical desfigurado de nacimiento, vive escondido en los sótanos de la Ópera de París. Desde allí, controla los acontecimientos del teatro mediante trampas, pasadizos secretos y amenazas, y se enamora perdidamente de Christine Daaé, una joven soprano sueca a la que instruye en el canto haciéndose pasar por el «Ángel de la Música». Cuando Christine se enamora del vizconde Raoul de Chagny, Erik desata su furia y provoca la caída de la lámpara de araña sobre el público, causando la muerte de una espectadora.
Leroux presentó su novela como una investigación periodística basada en hechos reales, y muchos de los elementos de la trama tienen su origen en sucesos auténticos ocurridos en la Ópera Garnier:
Los hechos reales que inspiraron la novela
- El lago subterráneo: Bajo la Ópera Garnier existe realmente un depósito subterráneo de agua (la cuve) construido para drenar las aguas subterráneas que inundaban los cimientos durante la construcción. Este depósito, situado en el quinto sótano del edificio, alimentó la leyenda de un lago subterráneo donde el Fantasma navegaba en una barca. El depósito sigue existiendo hoy y se utiliza para entrenar a los bomberos de París en rescates acuáticos.
- La caída de la lámpara: El 20 de mayo de 1896, durante una representación de Hélène de Camille Saint-Saëns, un contrapeso de la lámpara de araña se desprendió y cayó sobre el público, matando a una espectadora llamada Madame Chomette. Este incidente real fue incorporado por Leroux a su novela.
- Los sótanos y pasadizos: La Ópera Garnier tiene cinco niveles de sótanos, un laberinto de corredores, talleres, almacenes de decorados, salas de máquinas y pasajes que, en el siglo XIX, eran poco conocidos por el público y alimentaban todo tipo de leyendas.
- El palco n.º 5: Leroux menciona el palco número 5 del primer piso como el lugar reservado por el Fantasma. Según los registros de la ópera, este palco estuvo efectivamente reservado de forma permanente durante varios años para un abonado misterioso cuya identidad nunca se aclaró del todo.
El legado del Fantasma
La novela de Leroux fue adaptada incontables veces: en películas (la más famosa con Lon Chaney en 1925), en el célebre musical de Andrew Lloyd Webber (estrenado en Londres en 1986 y en Broadway en 1988, donde se convirtió en el espectáculo más longevo de la historia de Broadway), en dibujos animados y en óperas. Hoy, la leyenda del Fantasma forma parte inseparable de la identidad de la Ópera Garnier. En la tienda del edificio puedes comprar todo tipo de recuerdos relacionados con el Fantasma, y las visitas guiadas incluyen anécdotas sobre los pasadizos secretos y el lago subterráneo.
¿Se puede ver el lago?
El depósito subterráneo de agua no está abierto al público en las visitas normales. Solo se puede acceder en visitas guiadas especiales organizadas excepcionalmente por la Ópera. Sin embargo, durante la visita libre puedes ver maquetas y fotografías del lago en la biblioteca-museo del edificio.
Qué ver en la Ópera Garnier
La Ópera Garnier no es solo un teatro: es un palacio del arte decorativo. Cada sala, cada escalera, cada rincón está adornado con mármoles, mosaicos, esculturas y pinturas de una riqueza casi inimaginable. A continuación repasamos los espacios imprescindibles que podrás descubrir durante tu visita.
La gran escalera y los salones
La gran escalera es el punto de partida obligatorio. Sube lentamente, observando los mármoles policromados y las pinturas del techo. Desde el primer piso, accederás al Gran Foyer, cuya longitud y decoración rivaliza con la Galería de los Espejos de Versalles. En el segundo piso, la Galería del Glaciar ofrece un espacio de intimidad con sus pinturas de Georges Clairin.
El auditorio
Si la sala está abierta durante tu visita, no te pierdas el auditorio: los cinco niveles de palcos, el techo de Chagall y la lámpara monumental son una experiencia visual inolvidable. Busca el palco n.º 5 (primer piso, a la derecha): es el que el Fantasma de la Ópera reservaba como su asiento privado.
La biblioteca-museo
La Bibliothèque-musée de l'Opéra (incluida en la entrada) alberga una colección de maquetas de decorados, trajes históricos, partituras manuscritas y documentos sobre la historia de la ópera y la danza en Francia. Destaca una maqueta del lago subterráneo y objetos relacionados con el Fantasma de la Ópera. Es un tesoro poco visitado que merece al menos 20 minutos.
Las exposiciones temporales
La Ópera Garnier organiza regularmente exposiciones temporales en sus salones, dedicadas a la historia de la danza, la ópera o los grandes artistas que han pasado por sus escenarios. Consulta la programación en la web oficial.
Los bastidores
La Ópera organiza ocasionalmente visitas guiadas de los bastidores (les coulisses), donde se pueden ver los talleres de costura, la maquinaria del escenario y los espacios reservados a los artistas. Estas visitas son muy demandadas y se agotan rápidamente: consúltalas en operadeparis.fr.
Cómo visitar la Ópera Garnier
Existen varias formas de descubrir la Ópera Garnier, desde la visita libre hasta asistir a un espectáculo de ballet o de ópera.
Visita libre (autónoma)
La opción más habitual es la visita libre: con tu entrada, recorres a tu ritmo la gran escalera, el Gran Foyer, las rotondas, el auditorio (si está abierto) y la biblioteca-museo. Se proporciona una audioguía gratuita disponible en español, francés, inglés y otros idiomas. Duración estimada: 1 hora a 1 hora 30.
Visita guiada
La visita guiada (1h30, en francés o inglés) permite acceder a espacios normalmente cerrados al público y escuchar anécdotas sobre la construcción, los fantasmas y la vida entre bastidores. Es la opción más recomendable si quieres conocer la historia en profundidad. Se recomienda reservar con antelación en la web de la Ópera.
Asistir a un espectáculo
Si quieres vivir la experiencia completa, asistir a un ballet o a una ópera en la Ópera Garnier es una experiencia memorable. La acústica es excelente, y ver el auditorio iluminado con el público en los palcos te transporta directamente al siglo XIX. Los precios varían según el espectáculo y la ubicación (desde 15 € para plazas con visibilidad reducida hasta más de 200 € para los mejores palcos). Los billetes se ponen a la venta con varios meses de antelación en operadeparis.fr.
Entradas y precios
Los precios de la visita libre de la Ópera Garnier (sin espectáculo) son los siguientes:
| Categoría | Precio |
|---|---|
| Adultos | 17 € |
| Menores de 12 años | Gratis |
| Jóvenes 12-25 años | 10 € |
| Persona con discapacidad + acompañante | Gratis |
| Visita guiada (1h30) | 19 € |
Las entradas pueden comprarse online en la web oficial de la Ópera de París o en la taquilla del edificio. Se recomienda la reserva anticipada, especialmente los fines de semana y durante las vacaciones escolares francesas.
Información práctica
Ópera Garnier
Consejos para la visita
- Compra la entrada online: evitarás colas, especialmente los fines de semana. La entrada incluye acceso a la biblioteca-museo.
- Verifica los horarios del auditorio: si hay ensayos o preparativos de espectáculo, la sala puede estar cerrada. Consulta la web antes de ir.
- Visita guiada: la visita guiada (en francés e inglés, 1h30) vale mucho la pena porque incluye anécdotas sobre el Fantasma, los sótanos y la historia del edificio. Reserva con antelación.
- Combina con las Galeries Lafayette: a solo 5 minutos a pie, las Galeries Lafayette tienen una espectacular cúpula de cristal que merece una visita (gratuita). La terraza de la última planta ofrece vistas panorámicas de París, incluida la fachada trasera de la Ópera.
- Fotografías: se permiten las fotografías sin flash en todos los espacios abiertos al público durante la visita.
- Duración: prevé entre 1 hora y 1h30 para la visita libre, 1h30 para la visita guiada.
Qué ver cerca de la Ópera Garnier
La Ópera Garnier está en una zona céntrica rodeada de lugares de interés. Aprovecha tu visita para explorar los alrededores:
- Galeries Lafayette y Printemps: Los grandes almacenes más famosos de París, a 5 minutos. La cúpula art nouveau de las Galeries es espectacular (acceso gratuito).
- Place Vendôme: A 5 minutos por la rue de la Paix. La plaza más elegante de París, con la columna Vendôme y las joyerías más prestigiosas del mundo.
- Museo del Louvre: A 15 minutos a pie por la Avenue de l'Opéra. La avenida ofrece una perspectiva perfecta del Louvre al fondo.
- Iglesia de la Madeleine: A 10 minutos. Este templo neoclásico con forma de templo griego es uno de los edificios más singulares de París.
- Grands Boulevards: Los bulevares haussmannianos que rodean la Ópera están llenos de cafés, teatros y tiendas históricas.
- Otros monumentos de París: Consulta nuestra guía completa de monumentos para planificar tu itinerario.
La Ópera Garnier es mucho más que un teatro: es un monumento a la grandeza artística francesa, un edificio donde cada mármol, cada dorado y cada escultura cuentan una historia. Ya sea para admirar la arquitectura, para asistir a un ballet o simplemente para seguir los pasos del Fantasma por los pasillos del Palais Garnier, es una visita que no decepciona jamás.